Juzgar a Viajeros por Viajeros

01 septiembre 2006
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Comments[ 11 ]


Carlos Ml. Plasencia dijo...

Nice review Sosa. Me gustó ese ultimo chin, "tiguere, se pasaron" :)

Espero ver el filme el viernes y aportar mi propio review.

DrLacxos dijo...

ves Carlos y te critican a ti por como quieres inyectarle unestilo "semiinformal a los post de cinedominicano.net.

JRS: usted es bueno en lo que hace, y sus criticas super positivas a la pelicula (y eso que he leido todo lo que ha dicho), usted hace un exelente trabajo.

Carlso nos vemos el viernes, porque el Mister me esta dando envidia y gana de ver la pelicula!!

Anónimo dijo...

La fotografia es de Jaime Gomez, director de fotografia dominicano, Carlos Bido ha sido el director.

JOSE PINTOR dijo...

ESTIMADO JOSE RAFAEL S. :

SI EN ESTE PAIS HUBIESE SOLO 5 PERSONAS....SOLO 5...CON TU MISMA FORMA DE PENSAR , NO ESTARIAMOS COMO ESTAMOS...NOS VALORARIAMOS MAS, DEFENDERIAMOS LO NUESTRO CON CAPA Y ESPADA, ( COMO HACE CUBA ) , EN VEZ DE ESCUPIR PARA ARRIBA ( CON EL CONSIGUIENTE RESULTADO) .

JOSE PINTOR dijo...

ESTIMADO JOSE RAFAEL S. :

SI EN ESTE PAIS HUBIESE SOLO 5 PERSONAS....SOLO 5...CON TU MISMA FORMA DE PENSAR , NO ESTARIAMOS COMO ESTAMOS...NOS VALORARIAMOS MAS, DEFENDERIAMOS LO NUESTRO CON CAPA Y ESPADA, ( COMO HACE CUBA ) , EN VEZ DE ESCUPIR PARA ARRIBA ( CON EL CONSIGUIENTE RESULTADO) .

Angel Mejía dijo...

EL MANIDO RECURSO CRÍTICO DE “LA SOBREACTUACIÓN”
¿No existe otra herramienta de análisis para determinar y describir la validez o no de una actuación?

Me gustaría saber qué se entiende por sobreactuación, o qué entienden los críticos de cine sobre este término que ha sido tan manoseado en los comentarios.

Noto que se hace una división mecánica entre los actores que sobreactúan y los que lucen naturales, entendiéndose que estos últimos son los que están correctos por una suerte de ley desconocida que lo dictamina.

La discusión sobre la sobreactuación en el caso del teatro es viejísima, tiene más de un siglo, sin que todavía se haya llegado a una conclusión definitiva sobre el tema.

En mi opinión, la sobreactuación es una caracterización fuera de contexto, es decir, una actuación extraña al entorno de la historia que se cuenta y al estilo expresivo escogido por el Director o autor de la obra.

Por ejemplo, actuar en forma naturalista en una obra de carácter expresionista o en una comedia burlesca, puede ser considerado como una sobreactuación, no importa si se trata de cine o de teatro.

Y viceversa, tener una línea de actuación con gestos y sentimientos exagerados o lenguaje y movimientos esteriotipados en un contexto naturalista, también resulta ser una sobreactuación, a menos que se interprete un fantasma, un extraterrestre o cualquier otro personaje que pertenezca a un contexto diferente.

He visto muchísimas películas en las cuales grandes estrellas de la actuación cinematográfica han encarnado personajes que nada tienen que ver con el naturalismo simplista al que los críticos criollos parecen ser adictos, sin embargo no he visto que a esos actores se les haya caído el mundo por esas interpretaciones.

Desde el punto de vista técnico y estético, el problema en sí no es de "sobreactuación" sino de verosimilitud y unidad estilística,
papel que tanto en teatro como en el cine corresponde al director, ya que cuando se actúa en una película, a menos que se trate de personajes principales, los actores no conocen toda la historia y muchas veces ni siquiera conocen el ambiente.

Creo que la única ley inviolable en toda obra de arte, no importa que sea cine, pintura, teatro, danza, o lo que sea, es precisamente la VEROCIMILITUD, es decir,una suerte de regla de juego que establece el autor en una obra específica para que todo lo que suceda en ella sea creíble en el marco de la historia, ambiente, lenguaje, convencionalidades expresivas y formas estilísticas escogidas por él como creador.

En función de esta ley, si es que resulta válido llamarla de esta manera, cada obra establece sus propios parámetros, por lo que es a partir de ellos y ella que toda valoración o enjuiciamiento se enrumba por senderos de seriedad, credibilidad y profesionalismo crítico.

En estos días he leído con asombro opiniones que en un país desarrollado resultarían risibles y ridículas, pero que en nuestro verdor isleño lucen como sentencias oraculares.

Como la de enrostrarle a varios actores el que no hayan usado su propia voz en roles representados.

¿Qué dirían de estas expresiones Dustin Hoffman, Marlon Brando, Robin Williams, Tom Hanks o Robert De Niro, actores que no han cambiado solamente su voz, sino también hasta sus estructuras musculares y gestualidades en función de los personajes?
representados?

Lo que pasa es que hay otra realidad que no se dice por temor a represalias: El cine está en sus pañales y consecuentemente, la crítica también.

Es preciso hacer esfuerzos mutuos para superar deficiencias en la forma de hacer y valorar la actividad cinematográfica dominicana, a no ser que por alguna frustración personal o desplazamiento identitario prefiramos eliminarla.

La otra cuestión, para ser justo con la crítica, es ponernos en su lugar.

Partiendo de sus propios parámetros, hay en ella también una sobreactuación, porque es antinatural y exagerado el encono que exhibe y la falta de contextualización.

Si continúa en ese camino terminará bebiendo del mismo caldo que brinda a quienes le dan razón de ser.

Por último, para no abusar de su indulgencia y haciendo una transposición del cine a la actuación en la vida real, despido mi comentario con las siguientes reflexiones:

Imaginados como personajes en el marco de una película, y dadas sus estridencias gestuales y orales, ¿eran Peña Gomez, Hipólito Mejía, Hitler y Vincho Castillo personajes sobreactuados?

Qué nos parecería un personaje llamado Trujillo con esa extraña combinación de ojos de loco, sonrisa de hiena y vocecilla de hojalata.

¿Es lógica y creíble desde la perspectiva naturalista la configuración de un especímen de tanto poder caracterizado físicamente en forma tan ridícula y caricaturesca, como él se representó en la vida real?

Y a propósito de la farsa, la sobreactuación y el centenario del nacimiento de Balaguer: ¿para quien viviera en el otro lado del mundo, sería creíble ver representado con un cuerpecillo débil, una voz temblorosa, una cabeza despeinada y un cuerpo que se tambaleaba de un lado para otro mientras paradójicamente hilaba discursos con gran elocuencia, a un hombre como Joaquín Balaguer que tuvo durante muchos años el poder absoluto de decidir sobre el bien y sobre el mal en esta media isla?

A los teóricos del cine les dejo esa tarea de lógica y verosimilitud histriónica.

Angel Mejía

Anónimo dijo...

Bravo señor Mejia!!
Gracias por compartir sus ideas!!
sobre la "sobreactuancion"!!!
amen!

Angel Mejía dijo...

El ARTE DE SER JUEZ Y PARTE: UNA ÉTICA ARTÍSTICA MUY CREATIVA
(O EL SÍNDROME DE LA ANTROPOFAGIA CINEMATOGRÁFICA ACTUAL)

Otra cosa sobre la que me parece pertinente reflexionar es sobre eso de ser juez y parte.

Por un lado están los actores y los directores de teatro y de cine que sólo esperan un estreno para dedicarse a destripar a sus compañeros para comérselos vivos como si fueran antropófagos y por otro lado están los llamados “críticos especializados” que son al mismo tiempo funcionarios del gobierno o miembros de entidades privadas que se supone están al servicio de la promoción cinematográfica nacional.

Veamos el primer caso. ¿Contra quién actúa un director de cine cuando sale públicamente a acabar a sus colegas? ¿Acaso cree que con eso se suma puntos o promueve el cine?

Lo que me parece es que se hace daño a sí mismo porque desacredita la actividad de la cual él mismo es protagonista. Los resultados se ven más adelante, donde de antemano existe una predisposición a cine criollo, una predisposición a la que los mismos cineastas han contribuido. ¿Quién gana con esto? ¿Acaso resulta ético que los miembros de una misma familia salgan a desacreditarse el uno contra el otro frente a terceros?

¿Quién gana cuando una sala de cine se queda vacía porque no se le ha dado al público ni siquiera la posibilidad de que haga su propio juicio?

Ya esto pasó en el teatro y ahora mismo estamos en una crisis de público de la cual los únicos enemigos hemos sido nosotros mismos.

Segundo caso:
Me imagino lo difícil que debe ser para Arturo Rodríguez llevar la doble función de Director Nacional de Cine de la Secretaría de Cultura y crítico cinematográfico en un periódico comercial.

Su primer deber de funcionario es promover el cine criollo, que supone ser el más importante objetivo de la Dirección Nacional de Cine. Ahí tiene que desarrollar programas, alentar a los trabajadores del cine, premiar, reunirse con ellos, elegir y apoyar proyectos, promocionarlos internacionalmente, etc. (parte)
Su deber de crítico (juez) es el de ser fiel a su visión y concepción personal de lo visto en sala, lo que a juzgar por su larga cadena de juicios críticos, parecería ir en contraposición a la función “promotora” del cine nacional.
Tal situación es común a Marianne de Tolentino, quien es Miembro del Consejo Nacional de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Estado de Cultura, directora de una institución privada que promociona el arte caribeño (CARIFORO) y al mismo tiempo crítica de arte independiente.
Sus escritos en el área del teatro y las artes plásticas reflejan esa tricotomía.
Es como ser padre, Hijo y Espíritu Santo, o bien sea, Dios, lo que quiere decir que el artista que no cae en su santo seno estará triplemente fuñío o fuera del estado de gracia divino, porque ni en los proyectos del gobierno, ni en la valoración pública de sus obras ni en la promoción internacional tendrá perdón de Dios.
En situación parecida están Cuchi Elías, (Director de la Cinemateca Dominicana), León David, (Asesor de la Secretaría de Estado de Cultura) y Amable López Meléndez (Curador del Museo de Arte Moderno), entre otros, aunque Carlos Francisco Elías ha bajado la guardia respecto a su función crítica para concentrarse, como debe ser, en su rol de guía y promotor del cine desde la Cinemateca.

En esta lista caben también los curadores de los festivales y muestras de cine que se realizan el país, que son generalmente las mismas personas que acaban con las películas en los periódicos.

En Derecho, no se le permite a un juez, que ejerza al mismo tiempo la abogacía privada, pero en arte todo se vale.

Es que en arte la ética es muy creativa.

¿Quién entonces podrá salvarnos?

Angel Mejía

Angel Mejía dijo...

El ARTE DE SER JUEZ Y PARTE: UNA ÉTICA ARTÍSTICA MUY CREATIVA
(O EL SÍNDROME DE LA ANTROPOFAGIA CINEMATOGRÁFICA ACTUAL)

Otra cosa sobre la que me parece pertinente reflexionar es sobre eso de ser juez y parte.

Por un lado están los actores y los directores de teatro y de cine que sólo esperan un estreno para dedicarse a destripar a sus compañeros para comérselos vivos como si fueran antropófagos y por otro lado están los llamados “críticos especializados” que son al mismo tiempo funcionarios del gobierno o miembros de entidades privadas que se supone están al servicio de la promoción cinematográfica nacional.

Veamos el primer caso. ¿Contra quién actúa un director de cine cuando sale públicamente a acabar a sus colegas? ¿Acaso cree que con eso se suma puntos o promueve el cine?

Lo que me parece es que se hace daño a sí mismo porque desacredita la actividad de la cual él mismo es protagonista. Los resultados se ven más adelante, donde de antemano existe una predisposición a cine criollo, una predisposición a la que los mismos cineastas han contribuido. ¿Quién gana con esto? ¿Acaso resulta ético que los miembros de una misma familia salgan a desacreditarse el uno contra el otro frente a terceros?

¿Quién gana cuando una sala de cine se queda vacía porque no se le ha dado al público ni siquiera la posibilidad de que haga su propio juicio?

Ya esto pasó en el teatro y ahora mismo estamos en una crisis de público de la cual los únicos enemigos hemos sido nosotros mismos.

Segundo caso:
Me imagino lo difícil que debe ser para Arturo Rodríguez llevar la doble función de Director Nacional de Cine de la Secretaría de Cultura y crítico cinematográfico en un periódico comercial.

Su primer deber de funcionario es promover el cine criollo, que supone ser el más importante objetivo de la Dirección Nacional de Cine. Ahí tiene que desarrollar programas, alentar a los trabajadores del cine, premiar, reunirse con ellos, elegir y apoyar proyectos, promocionarlos internacionalmente, etc. (parte)
Su deber de crítico (juez) es el de ser fiel a su visión y concepción personal de lo visto en sala, lo que a juzgar por su larga cadena de juicios críticos, parecería ir en contraposición a la función “promotora” del cine nacional.
Tal situación es común a Marianne de Tolentino, quien es Miembro del Consejo Nacional de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Estado de Cultura, directora de una institución privada que promociona el arte caribeño (CARIFORO) y al mismo tiempo crítica de arte independiente.
Sus escritos en el área del teatro y las artes plásticas reflejan esa tricotomía.
Es como ser padre, Hijo y Espíritu Santo, o bien sea, Dios, lo que quiere decir que el artista que no cae en su santo seno estará triplemente fuñío o fuera del estado de gracia divino, porque ni en los proyectos del gobierno, ni en la valoración pública de sus obras ni en la promoción internacional tendrá perdón de Dios.
En situación parecida están Cuchi Elías, (Director de la Cinemateca Dominicana), León David, (Asesor de la Secretaría de Estado de Cultura) y Amable López Meléndez (Curador del Museo de Arte Moderno), entre otros, aunque Carlos Francisco Elías ha bajado la guardia respecto a su función crítica para concentrarse, como debe ser, en su rol de guía y promotor del cine desde la Cinemateca.

En esta lista caben también los curadores de los festivales y muestras de cine que se realizan el país, que son generalmente las mismas personas que acaban con las películas en los periódicos.

En Derecho, no se le permite a un juez, que ejerza al mismo tiempo la abogacía privada, pero en arte todo se vale.

Es que en arte la ética es muy creativa.

¿Quién entonces podrá salvarnos?

Angel Mejía

Evan Lewis dijo...

Jose Rafael.

Mi nombre es Evan Lewis

Y te escribo para solicitar tu permiso para incluir un link de tu blog en mi blog.

Dejame saber.

elewis@soluciondigital.com

gracias.

Evan Lewis dijo...

Jose Rafael.

Mi nombre es Evan Lewis.
Quiero incluir un link de tu blog en mi blog evan-lewis.blogspot.com

Necesito tu bendicion.

Gracias.

elewis

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