A propósito de quienes
desean freir en aceite hirviendo
a Reynaldo Brito....

El periodista tiene la a veces penosa tarea de captar la realidad y llevarla, cuando la considera noticia, al resto de la sociedad, El periodista, en cualquiera de los diversos roles (reportero, fotógrafo, etc) tiene como meta profesional en su existencia, el buscar o registrar los hechos que pueden ser de interés público y llevarlos al seno de la comunidad como voz de educación, advertencia, alerta o lección.

En los últimos días se han registrado acciones de intimidación en torno a diversas noticias basadas en imágenes que se han publicado en la red.

Estamos hablando en torno al modelaje de unas supuestas secretarias en un alto despacho oficial y el destape de unas chicas en una fiesta amenizada por el músico conocido con el nombre de Tulite.

Una vez publicadas las fotografías, además del aluvión de entradas de todo el mundo con el morboso deseo de verlas (al lugar de Reynaldo Brito entraron ayer lunes 22 mil personas), se han movilizado una serie de presiones de todo tipo contra quienes han puesto esas fotos, desde las amenazas directas o veladas a remolacha.net y a Brito, las sugerencias de sometimiento a la justicia hasta las peticiones de madres llorosas que han pedido que le retiren a sus hijas de la red.

En el caso de las supuestas secretarias, parece que el delito es haberlas publicado y no que se haya producido el episodio de modelaje en un lugar absolutamente inadecuado. La prontitud con que ha actuado la secciòn de delitos informáticos de la policía para retirar las imágenes, seria digna de tenerla en otros casos, como la localización del criminal que aplastó a Saniela en la Avenida Ecológica con su jeepeta color plateado, para sólo citar un ejemplo que demanda mayor diligencia y encargo.

Parece que el delito es publicar un hecho alarmante que debía ser de interés general para que cuando menos la sanción pública se deje sentir. A veces la única forma de sanciòn posible es esa, ya que se conoce muy bien de la lentitud judicial cuando se trata de casos "delicados". La historia está ahí. Y los hechos también.

Para quienes han querido freír en aceite caliente a Reynaldo Brito, me parece que él hizo lo que tenía que hacer. Fue invitado a una actividad y en el curso de los acontecimientos se produjo un hecho noticioso. Un hecho que revela por donde anda la sociedad.

Las mismas madres que ahora le dijeron a Brito que sus hijas se estaban desacreditando con esas imágenes, son las que debían cuidar los pasos de esas chicas. El problema no es el fotógrafo. El problema no es la cámara. Es la sociedad que se ha estado enrummbando por un camino equivocado.

La fiebre no está en la sábana.

No busquemos chivos expiatorios.

Esta sociedad se está pudriendo.

Y si los periodistas registran la prodredumbre, en el Palacio o en una fiesta VIP privada, el problema no está en nosotros.

El fotógrafo no es el problema,

Es la realidad que capta. Los hechos tienen un curso independiente de las coberturas de prensa.

Los periodistas no creamos nada.

Entonces el debate no debe dirigirse al fotógrafo.

La fiebre no anda por ahí.

Está en el cuerpo social.