Estudié Comunicación en la UASD en el período 1973-1976. Era entonces una casa de estudios baluarte de luchas y sacrificios. Luchábamos por el Medio Millón, la Biblioteca Central era un edificio cargado de conocimientos, libros viejos y periódicos y revistas de todo el mundo.

Hoy, la Biblioteca Pedro Mir es un encanto arquitectónico, con facilidades que nunca nos imaginamos. Una inversión que la UASD debe preservar con celo. En estos días me tocó asistir a una reunión de la Comisión de Titulación UASD-CDP, en la cuarta planta del elegante edificio. Colmado de estudiantes me dio mucho gusto ver este avance cualitativo. Sin embargo, y parece que nadie se ha dado cuenta, observé que las bolitas de los "ratones" (mouse) de las computadoras del segundo, tercer y cuarto nivel, han sido robadas. No dejaron una sola bolita. ¿Para qué hacer un daño tan innecesario? ¿Para qué carajo alguien se lleva eso que no sirve para nada? (Cada computadora trae su mouse con su bolita). Me dió una pena terrible. Una universidad con estructuras académicas tan avanzadas, con espacios arquitectónicos envidiables, y no puede garantizar que dos o tres sinvenguenzas, entren y se roben unas bolitas que no le servirán de nada y que dejan inútiles esas computadoras. !Caramba!